Ya en 1898, ante la inminente victoria cubana sobre España, Estados Unidos veía peligrar la oportunidad de anexarse a Cuba si la isla alcanzaba por sí misma la independencia.
Para Washington era apremiante involucrarse en el conflicto, poniendo a su favor el esfuerzo de los cubanos.
La prensa norteamericana se esmeró entonces en manifestar el destino de la fruta madura.
La historia posterior es conocida. Aniquilada la escuadra española en la bahía de Santiago de Cuba, el arrogante ejército norteamericano ignoró a las tropas mambisas que comandaba Calixto García.
Los arreglos entre Estados Unidos y España, soslayando la voluntad cubana, revelan en cada documento y en cada gesto el propósito colonial norteamericano sobre la ínsula antillana.
La guerra hispano-cubano-norteamericana, primera de carácter imperialista en la historia contemporánea, revela cómo son manipulados en el capitalismo los órganos de información para condicionar la opinión pública.
Lo mismo sucedió en Vietnam, Panamá de 1989, o más recientemente en la Guerra del Golfo.
Fue la contienda hispano-cubana-norteamericana la que desencadenó una permanente injerencia yanki en la vida cubana.
Injerencia que aún hoy, desde el territorio ilegalmente ocupado por la base naval de Guantánamo, alerta a los cubanos contra los aullidos de la sirena propagandística de Estados Unidos.
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Radio Reloj, La Habana