Cuba

Una identità in movimento


Aniversario 481 de San Cristóbal de La Habana

Astrid Barnet


Oronda de su rica historia de casi cinco siglos de existencia, La Habana se viste de gala por estos días del 2001 para celebrar su Aniversario 481 en medio de festejos públicos, ceremonias y aires renovadores, informó Prensa Latina.

Entre verbenas, conciertos de habaneras y de la Banda Municipal, exhibiciones y ceremonias de un multifacético programa cultural, los lugareños festejan, en especial, en el centro histórico urbano, un año más de su ciudad, que supera los agravios del tiempo y se recupera de bajos golpes económicos.

El acto conmemorativo principal tuvo lugar en la víspera del jueves 16, fecha que se toma como referencia la fundación, en 1519, de la Villa de San Cristóbal de La Habana, la quinta en establecerse en la entonces casi inexplorada Isla.

La revista, auspiciada por la Oficina del Historiador de la Ciudad, resumió más de 100 años de música y danza en un pletórico collage artístico en la plazoleta de la Basílica de San Francisco de Asis.

Cerca, en la Plaza Vieja, hoy en plena restauración, se inauguró horas antes el Festival de los Adultos Mayores, en el cual muestran sus habilidades artísticas los abuelos, sus dignos intérpretes, a quienes se les hace sentir que aún son útiles a una sociedad que los venera. Ritmo contagioso llenaba la plazuela de la Catedral, donde el mojito, trago idiosincrásico de la cocteleria cubana, exacerba la alegría de turistas gozosos.

"Es realmente maravilloso. Hay tanta vitalidad aquí", coincidieron en afirmar Magda y Fred Wainbrow, un matrimonio norteamericano ya en la tercera edad, que visita la Isla por vez primera atraído por las artes plásticas. La pareja disfrutó una noche habanera antes de partir de gira por otras villas primadas, Trinidad, Santiago de Cuba y Baracoa.

Cuando aún Nueva York, era un mero asentamiento de holandeses en rústicas viviendas, ya La Habana era la capital del Nuevo Mundo y su principal centro comercial y de construcción naval. Fue la más occidental de las siete primeras villas en la Isla y la quinta en fundarse, pero el sitio inicial escogido, en la costa sur, no fue el acertado por ser bajo e insano.

Gracias a que el explorador Sebastián de Ocampo había dado testimonio, desde 1509, de las excepcionales condiciones para la navegación y abrigo de navíos en la Bahía de Carenas, hoy de La Habana, los pobladores no esperaron en reasentarse.

Como un incendio, provocado por uno de los frecuentes ataques piratas, destruyó los documentos primigenios, la ciudad levantó sus memorias sobre la tradición.

Al pie de una frondosa ceiba, cercana al mar, se ofició la misa inaugural y la primera reunión del cabildo, gobierno de vecinos, para refundar la Villa de San Cristóbal de La Habana. Los historiadores acordaron, posteriormente, que tuvo lugar entre el 15 y el 17 de noviembre.

Su nombre combina el de un patrón del santoral católico y el autóctono de la región. El nombre Habana, se estima, proviene del territorio bajo el cacicazgo del jefe aborigen Habaguanex, quien recibió y asistió a las colonizadores europeos.

En 1540 fue concluida la primera fortaleza para su defensa, La Fuerza Vieja, y Felipe II le concedió la categoría de Ciudad en 1592, y la de Capital en 1607.

Fue asediada y tomada en agosto de 1762 por los ingleses que se retiraron en julio de 1763, a cambio de la cesión española de La Florida.

Tuvo, en 1779, su primera calle pavimentada: Empedrado y, en 1889, disfrutó del alumbrado público.

Con las secuelas, aún visibles en edificaciones y calles, de una aguda crisis económica generada por un mundo en desorden, y la prepotente ira de un gobierno vecino más al norte, la ciudad restaura sus más acariciados sitios, en especial la Habana Vieja, y los pone al servicio de su gente y de los turistas que la visitan.

"Resulta realmente una alegría vivir este proceso de restauración y revitalización, en la que todos participan en un trabajo mancomunado, para rescatar los valores históricos y culturales de su entorno", opinó Filiberto González, especialista de la Oficina del Historiador.

Desde que se inició, a mediados de los años 80, el programa de restauración de La Habana Vieja, se han concluido innumerables obras, desde históricas, artísticas y turísticas, hasta comunitarias. Por ejemplo, hoy funcionan 16 casa-museos, así como una clínica de rehabilitación social para niños, entre otras instituciones.

Una de las novedades del Aniversario 481 es la reapertura, este jueves 16, con la ayuda del gobierno de Italia, de la vetusta Droguería Johnson, un proyecto único de la Oficina del Historiador, en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y en beneficio de los pobladores de la zona.

El Teatro Martí, una joya de la arquitectura interior en madera de la Habana colonial, es objeto de restauración capital para devolverle la vida, tal y como nació en 1880.

Esto sin contar el amplio programa de reconstrucción hotelera. Se espera, según planes, que esta zona de la capital tenga 25 hoteles y hostales de primera clase para el 2005.

En el Aniversario 481 de su ciudad, muchos habaneros dejaron a un lado sus preocupaciones cotidianas y se volcaron a las calles para participar en las incontables actividades conmemorativas, sin olvidar una, que se arraiga cada vez más en el sentimiento local, las tres vueltas a la ceiba, símbolo de la fundación de La Habana.

Desde tarde en la noche del miércoles 15, una larga fila de personas esperaba para atravesar la verja de hierro del Templete, monumento fundacional situado frente a la Plaza de Armas, para caminar alrededor del ya mítico árbol. A quien de tres vueltas al tronco, echando unas monedas mientras dulcemente toca su corteza, se le conceden deseos, según reza la tradición popular.

Y una fina llovizna cayo, efímera, en la madrugada del día 16, interpretada por los allí presentes como una bendición del cielo, también ufano, tal vez, de los 481 años de una ciudad que se ha resistido al tiempo y entra en un nuevo milenio con aires renovadores.



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