Cuba

Una identità in movimento


Te doy una canción

Víctor Casaus


Más de cuarenta trovadores y trovadoras nos regalarán esta tarde canciones de Silvio para felicitar su cumpleaños y los ocho años de existencia del espacio cultural que ha animado, a guitarra limpia, las tardes de este patio de la Habana Vieja.

Se trata de acontecimientos unidos por valores, sentimientos y esencias comunes: la búsqueda de la felicidad, la justicia y la belleza; el tributo a la autenticidad como marca de fuego en el pecho del oficio; la conciencia — adivinada primero y confirmada después — de que el futuro, como el sueño,

    "... se hace a mano y sin permiso".

El trovador, además, ha estado presente desde la creación misma de este espacio, de muchas maneras. Para iniciar esta fiesta de hoy me gusta recordarlo en la imagen del cartel artesanal que realizamos para el que sería el primer concierto A guitarra limpia, aquí bajo estas mismas yagrumas, en noviembre de 1998. Los avatares del trabajo y la creación no permitieron que volaran entonces las mariposas anunciadas en el título del concierto, pero más de una vez las veríamos después por aquí, entre las voces de los setenta y tantos trovadores y trovadoras que han repartido sus sueños, sus preguntas y sus propuestas entre estas paredes y las han proyectado hacia el cielo abierto allá arriba sobre nuestras cabezas a lo largo de estos ocho años.

Para recordar hasta hoy — hasta mañana — aquel sueño inconcluso y para acompañar desde la imagen alegórica las trovadas de la calle Muralla, quedarían, en la identidad gráfica de este espacio cultural, las manos de Silvio acariciando a esa mujer irrepetible que es la guitarra. Después vendría el trovador, en otras ocasiones, a este patio a recibir el Premio Pablo o a repartir canciones suyas acompañando el excelente concierto del trío Trovarroco que ahora tenemos entre las manos en forma de disco terminado.

Pero hoy, en realidad, va a culminar, como regalo para el cumpleañero y la gente que lo quiere, aquel concierto aplazado a finales de la década del 90.

Aquí van a sonar estas músicas y estas palabras que nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas, con las que hemos amado, maldecido o soñado. Aquí más de cuarenta hermanas y hermanos que comparten el compromiso con la guitarra y sus misterios, integrantes de todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova cubana, vienen a traer canciones de Silvio, maravillas de la poesía, la imaginación y la belleza, con las que le estamos agradeciendo al trovador todos los regalos que nos ha hecho durante casi cuarenta años, desde la metáfora con la que definió alguna vez la angustia de un amor incierto hasta la consecuencia con que ha defendido, desde su compromiso y sus principios, los sueños de muchos, las esperanzas de todos.

Mientras vuelan esas mariposas que decía, pasarán por aquí, para quedarse, algunas de la acciones culturales con las que este Centro celebra los ocho años de "A guitarra limpia" y los diez años de su creación: discos que recogen, para la memoria y la difusión necesaria, los conciertos de este patio, el cuaderno que reúne y guarda para el misterio de su título, la síntesis de lo ocurrido aquí mismo durante el séptimo año de este espacio cultural, los premios de los concursos con los que estamos recordando el aniversario de Pablo de la Torriente Brau, acercándonos, desde la trova, a la poesía escrita, apoyando la labor de algunos trovadores entre los tantos que lo necesitan.

Estos conciertos han sido preparados y realizados, como todos los proyectos del Centro Pablo, por el pequeño equipo que lo anima, comprometido con aquella frase escuchada a un amigo en alguna ocasión, y que se ha convertido — de manera espontánea, sin resoluciones ni edictos que a veces entorpecen los caminos de la cultura y de la existencia cotidiana — en este humilde y alentador lema:

    "... la vida es muy corta para hacer las cosas dos veces: por eso hay que tratar de hacerlas bien la primera vez".

Nuestro pequeño equipo ha recibido para este concierto, como para todas las acciones culturales que realizamos en el Centro Pablo, el apoyo participante de los propios creadores que han hecho suyos estos modestos espacios de que disponemos y la ayuda de algunas instituciones amigas, aquí y en otros (claros) rincones del mundo.

La generación poética a la que Silvio pertenece incluyó al final de algunos de sus textos iniciáticos — que hoy pudiéramos llamar fundacionales pero que entonces eran, por suerte, solamente las propuestas, los gritos, los susurros de jóvenes poetas comprometidos, en tiempos de revolución, con los sueños de justicia y la búsqueda de la belleza — esta frase invitadora y coloquial:

    "Ahora, con permiso, vamos a hacer circular estos papeles".

En estos meses recientes, al calor de algunos acontecimientos afines, como la aparición de Érase que se era, rescate de canciones que el tiempo hizo inolvidables aunque nunca fueran incluidas en disco alguno y homenaje a nuestra "soñadora, contradictoria y entrañable generación", he terminado de comprender que todas las acciones culturales desarrolladas por el Centro Pablo en estos diez años (exposiciones de plástica o de arte digital, libros publicados, sitios en la Red, memorias recatadas, conferencias y coloquios, programas de radio, documentales, conciertos A guitarra limpia) llevaban implícita aquella invitación temprana pero vigente.

Por eso, ahora, para Silvio, para la gente que lo quiere: con permiso, vamos a hacer circular estas canciones.


Página enviada por Azalia Arias González
(24 de noviembre de 2006)


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